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Después de la enorme controversia pública y el escándalo que generó el hecho en el que se vio involucrado el Sacerdote Oscar Rodolfo Jordán, sobre la paternidad de una niña; este jueves en una parcial Rueda de Prensa –algunos medios no fuimos convocados- el Primer Obispo de la Diócesis de Parral, José Andrés Corral Arredondo, dio a conocer un “Decreto de Suspensión” de sus derechos sacerdotales.
Oscar Rodolfo Jordán de 33 años de edad, originario de Jiménez, siendo Diácono mantuvo relaciones con una mujer del vecino municipio, trayendo como consecuencia el nacimiento de una niña; un hecho que la mayoría de los habitantes de aquella población ya conocía y que la opinión pública del Estado fue enterada una vez que la abuela de la niña lo denunció a través del Diario de Chihuahua.
Frente a la Prensa el Señor Obispo –que no admitió preguntas- reconvino algunas notas periodísticas relacionadas con el caso, aclarando que no anduvo huyendo, que no era un delincuente; su ausencia obedeció a la atención de su salud y a cumplir sus obligaciones como Obispo, en la Conferencia del Episcopado, en reuniones del consejo permanente de la Asamblea Episcopal, que lo ocupó toda la semana.
Negó que antes de la ordenación del Sacerdote Rodolfo Jordán, estuviera enterado de esta situación, si lo hubiera sabido no lo hubiera ordenado, asegurando que él se enteró 10 o 15 días después. Agregó que supo del caso cuando el propio Rodolfo Jordán se lo confesó. También negó la información vertida en el sentido de que lo había enviado castigado a Guadalupe y Calvo y textualmente dijo “en mi Diócesis no hay ningún lugar de castigo”.
Al asegurar que no ha sido fácil para él tomar una decisión drástica en este caso; informó que la señora –abuela de la niña- se presentó ante él, a la cual le pidió que le diera tiempo para consultar que es lo que tenía que hacer en este caso, pues es el primero que se le presenta en su vida de Obispo. Luego relata que a los pocos días le llegó una carta de la Nunciatura Apostólica, donde el Nuncio Don Giuseppe Bertello le comunicó que le había llegado una carta de la señora y que quería hablar con él, se fue a México y le expuso lo que sabía del caso; entonces el Nuncio le dijo que actuara de acuerdo a su conciencia.
Más adelante el señor Obispo dijo: “desgraciadamente este acontecimiento tomó otro rumbo… motivado -lo tengo que decir, con toda la seguridad-, por un odio hacía uno de los actores, ¿porqué digo hacía uno de los actores? Porque a un ser humano no lo engendra una sola persona, lo engendran dos. Aquí se trató de un Diacono y de otra persona de la cual no se ha dicho nada; mas aún, por las informaciones que se dieron, da la impresión que esta personas es una jovencita inocente y no es así; esta persona -es justo que se diga-, es una señora que estuvo casada y está divorciada y por lo tanto tiene una mayor experiencia en estos aspectos de las relaciones sexuales…que conocía la situación del Diacono; que sabía que estaba por ordenarse y que no fue obligada…entonces ella también tiene parte de responsabilidad …”
Al final y antes de dar lectura al Decreto de Suspensión, el Obispo dijo que desgraciadamente por la forma como esto salió a la luz pública y el escándalo que causó, tuvo que tomar la decisión de suspender al Padre Rodolfo Jordán de sus facultades para ejercer el ministerio del sacerdocio.





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